Chiapas se contagió de la crisis magisterial y se encuentra aun peor que Oaxaca: está a un paso de la ingobernabilidad.
En la actualidad hay 35 alcaldías tomadas, incluido el bloqueo a la presidencia municipal de la capital del estado, y la huelga de maestros cumple hoy 50 días.
Lo que hay en Chiapas es un movimiento violento, del que poco se ha informado.
Los profesores superan a los de Oaxaca en días de huelga porque , dicen, rechazan la reforma educativa y las leyes secundarias aprobadas por el Congreso.
Pero la realidad es que ahí se ha tejido una alianza de los sindicatos magisteriales con grupos armados, y el resultado de esa simbiosis es de pronóstico reservado.
En las movilizaciones de los maestros chiapanecos participan abiertamente contingentes del EZLN, que han apoyado las tomas de alcaldías y el bloqueo a otras.
Para sorpresa de muchos, en Chiapas también ha comenzado a operar el EPR, que ha dado su respaldo tácito al movimiento magisterial en la zona de Venustiano Carranza.
Lejos de haber dejado de ser un problema, Chiapas ha vuelto a ser el epicentro de una región de ingobernabilidad, producto de malos gobernantes y prácticas corruptas que han impedido que el dinero de la Federación se refleje en obras tangibles y en mejoría para la población.
De eso no tiene la culpa el actual gobernador Manuel Velasco Coello, pero del mal manejo de los efectos de la crisis chiapaneca sí es responsable.
Más allá de murmuraciones, al gobernador Velasco Coello se le ha ido de las manos el movimiento de los maestros, y no ha habido en su equipo la capacidad política para resolver problemas sobre la marcha.
Da la impresión de que no están en lo suyo, sino distraídos o enredados en su impericia.
El gobierno estatal, por ejemplo, se dejó arrebatar por la CNTE la sección 7 del sindicato, que la tenía el SNTE. Y no se sostiene el argumento de que no quiso intervenir porque le está vetado entrometerse en la vida interna de los sindicatos.
Tratándose de Chiapas, lo que ocurra con los maestros es un asunto de gobernabilidad.
Los resultados están a la vista, aunque por ahora el conflicto no tenga mucha resonancia en medios de comunicación nacional.
Hay 35 alcaldías tomadas, los alumnos cumplen 50 días sin clases, y el EZLN ha vuelto a la palestra pública, mientras el EPR lo hace de manera soterrada en una zona que, lamentable y sorpresivamente, ya controla.
Sí, Chiapas otra vez. Después de decenios en que la Federación ha invertido ahí carretadas de millones de dólares en todo tipo de apoyos, la situación vuelve a oscurecerse por el movimiento de maestros que ha tomado giros violentos.







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